¿Crisis de los 40 también el trabajo? Cambia o te cambian.


Empecemos con un par de preguntas: ¿Te gusta tu trabajo? ¿Estás en un ‘parón’ y no sabes hacia dónde ir? ¿Qué te llevo a estudiar lo que estudiaste? ¿Cuáles eran tus objetivos entonces? ¿Eras consciente de que esa decisión marcaría los próximos 40 años de tu vida? ¿Y ahora, cuáles son tus objetivos?
Fuente original: http://caleb.mx/caleb/

Cuando llega el momento de decidir cuál será nuestra profesión, es muy común que experimentemos una guerra interior entre quiénes somos y el papel que elegimos desempeñar en la historia de nuestra vida, o influenciados por nuestro propio entorno familiar, amigos, etc. Pero, esta decisión, como otras, la tomamos alrededor de los 17 y 18 años cuando decidimos ir a la universidad o incluso antes si optamos por una FP, lo que tiene un profundo impacto en el resto de la vida, y más cuando nuestros objetivos a los 20 son diferentes a los que tenemos con 40.

Esta decisión es una de las más importantes de nuestra vida, fundamentalmente por el impacto y relevancia que tiene en nuestro futuro. Entre los 25 y los 65 años de edad (o 67 años y subiendo), las personas dedicamos más del 60% de nuestro tiempo a lo que comúnmente se conoce como vida laboral. Esto representa alrededor de 40 años en los que nos mantenemos invirtiendo en un trabajo, un empleo o la construcción de una carrera.
Fuente: www.google.com


¿En qué invertirás tú tiempo y energía los próximos 40 años de tu vida?


A partir de que tomamos la decisión de empezar a trabajar, comienza un camino de ascenso que construimos hasta más o menos los 40 años (una media de 15 años después de nuestro primer empleo), etapa de vida en la que podemos alcanzar un estado óptimo de nuestras facultades para el empleo, en combinación con un nivel de compensación económica igualmente satisfactoria. 
Al menos ésto era hasta ahora, si bien ha empezado a cambiar y cada vez más se está acortando el período máximo y ya hay expertos que lo sitúan entre los 30 y los 35 años para las nuevas generaciones, a 10 años de haber empezado a trabajar, bien porqué el entorno de trabajo es cada vez más cambiante en tecnologías, bien por perversiones del propio sistema laboral que elimina a quienes más cobran por personal con menor coste como estrategia empresarial perfectamente válida para competir en costes.
En general podemos hablar de un comportamiento ‘típico’ de acuerdo a la siguiente gráfica.
Como se muestra en la imagen, dependiendo de la generación a la que perteneces, la curva del flujo de efectivo será propensa a variar en su forma.

Perfil de carrera por generación


• Baby boomers: A nivel global se consideran pertenecientes a estas generaciones los nacidos desde los años 60 hasta mediados-fin de los 70 de acuerdo al incremento de la población mundial. 
Su perfil típico es aquel trabajador que empezaron en una empresa, permanecer en ella y desarrollarse en ella en profundidad, afianzarse y permanecer ahí el mayor tiempo posible hasta la jubilación. 
Actualmente son muchos ya los que se empiezan a jubilar o están en procesos de pre jubilación con 55 años.
• Generación X: Son la generación de nacidos entre finales de los 70 y los 80, quienes empezaron ya a vivir un tipo de cultura de estudios, de prepararse y ser mejores en base a una cultura empresarial basada en la permanencia en una empresa de acuerdo a lo vivido por sus propios padres. 
Empezaron a trabajar sobre mitad de los 90 y principio del 2000 con un incremento progresivo del desempleo y con él, mayor número de periodos sin actividad laboral. No obstante, luego de unos meses, hasta ahora lograban colocarse de nuevo y entonces aprendieron a navegar entre los periodos de empleo y los de receso. Para esta generación aún ahora se asocia el trabajo como el ‘fin’ si bien son más ya aquellos que empiezan a ser conscientes de otras necesidades y de cambio de paradigmas en su propia vida 
• Generación Y: Son aquellos nacidos a finales de los 80 y en los 90 que han empezado a incorporarse al mercado laboral en plena crisis europea a partir del 2005-2010.
Son un perfil que han aprendido a relacionarse de una forma distinta con el empleo, el desempleo y la vida en las empresas, así como con sus propios objetivos y prioridades. Han sabido resolverlo aprendiendo a adaptarse a un entorno increíblemente cambiante, en lugar de mirarlo como algo hostil.

“La única constante es el cambio”


Tal como lo muestra el gráfico anterior, este ciclo no siempre es continuo, tiene sus altas y sus bajas en función de los periodos de cambio y/o desempleo (voluntario o involuntario) que todos experimentamos durante nuestra trayectoria laboral.
Mantener el empleo de manera indefinida es hoy una posibilidad más que alejada de la realidad y utópica.  
En el momento actual, podemos quedar desempleados con una frecuencia que se estima puede ir de 3 a las 39 ocasiones, por periodos que van de los 2 a los 16 meses de inactividad (de media), según el rango de sueldo y de nivel jerárquico y de relaciones que hayamos alcanzado tanto en la propia empresa, sector o a nivel social.
Si nos fijamos en el gráfico del artículo original (www.altonivel.com.mx) podemos hacer una clara traslación hacia la situación global en Europa o cualquier otra economía.
Se puede observar que las personas cuyo empleo tienen un sueldo más bajo representan una alta rotación y están en paro muchas más veces que si bien el tiempo que tardan en colocarse entre empleo y empleo es mucho menor que para aquellos puestos con sueldos muy elevados (por especialización o nivel jerárquico) que tienen una rotación mucho menor pero dilatando hasta 16 meses el encontrar una nueva oportunidad de trabajo.

Claves para capitalizar el ciclo de vida de tu carrera profesional


Dependiendo de la etapa de la vida en la que te encuentres y tu ubicación en la curva de desarrollo profesional, hay diversas acciones que puedes emprender para capitalizar de manera efectiva los años que inviertes en tu desarrollo profesional y planificar los resultados que deseas obtener en todos los ámbitos: profesional, social, económico, emocional, etcétera.

Auto-conocimiento

Haz un inventario personal de habilidades y aptitudes. Define el destino, rumbo, sentido, dirección y significado de cada uno de los pasos que estarás  dando. Pregúntate: ¿Qué significado le darás a tu empleo? Pero, mejor aún: ¿Qué sentido le da a tu vida el empleo o carrera que deseas?
Muchas veces, nuestra estructura de personalidad, creencias, actitudes, intereses, etcétera, nos guían desde lo más profundo hacia una actividad o disciplina; por ejemplo, el deporte o la música. 
Sin embargo, el contexto en el que nos desenvolvemos puede orillarnos a tomar decisiones orientadas por aquello que podemos adquirir a través de los beneficios que da el trabajo.

Crea tu marca personal


Comunica una idea clara y congruente acerca de cómo esperas que te vean los demás. Detecta cuáles son tus diferenciadores con respecto a  los miles de personas que quieren hacer una carrera profesional de fondo. ¿Cuál es el ADN de tu propia marca?

Ahorro e inversión


Independientemente de tu edad, generación, nivel socioeconómico, adquiere el hábito de ahorrar e invertir pues te facilitará el acceso a mejores niveles de calidad de vida.  Aprender a gestionar tu presente y tu futuro, evitará que tu trayectoria laboral esté dominada por el endeudamiento y la constante carga de las cuentas por pagar.

Genera tu trayectoria

Es indispensable que distingas cuáles son los momentos estratégicos para obtener mayores beneficios profesionales y económicos. 

Mira detenidamente tu CV y traduce a la curva del flujo de desarrollo profesional tu propia historia, tomando en consideración tus beneficios económicos acumulados para determinar tu factor de crecimiento, y entonces observa:

Mayormente, el grado de productividad y rentabilidad de tu actividad laboral llega entre los 35 y los 45 años. Después, el ingreso puede variar, pero las necesidades que vienen con la edad pueden ser una constante de mayor peso. Elabora un plan de acción para enfrentarlas de manera eficiente.

Reinvéntate


Y ésto es lo más importante. Entre los 35 y 45, o los 40 y 50, se produce el que quizá es el último lapso en el que se puede ahorrar lo suficiente para la tercera edad; o bien, se puede dar un giro y dar un salto para iniciar con otra nueva curva, sea como auto empleo, como emprendedor o, si los recursos y condiciones así lo permiten, como empresario.
Analiza las siguientes posibles opciones: buscar un nuevo empleo que te revitalice; o emprender la creación de una empresa que te permita aplicar todos tus conocimientos y experiencia.

El Equipo de mecoach
Fuente original: http://www.altonivel.com.mx/
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